lunes, 4 de diciembre de 2017

Fracaso escolar, trastornos en el aprendizaje escolar por el Dr. Gastaminza (3)

El Xavier A. Gastaminza Pérez, de la Unidad de Paidopsiquiatría (Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona) ha escrito una excelente monografía sobre este tema para los pediatras. Con su permiso reproduzco algunos párrafos que son muy interesantes para los padres.

En esta parte describe los factores -más frecuentes- del propio niño que pueden contrubuir al fracaso escolar:
  1. Niño (adolescente) con poca o ausente motivación. La motivación comporta un estímulo fundamental para la consecución del objetivo, en este caso del éxito escolar o del fracaso escolar. Si bien puede ser debido a factores externos, como vimos anteriormente, es un elemento muy importante del rendimiento. Ese frecuente “el cole es un rollo...” “es aburrido...” pueden ser expresiones de esta falta de motivación y causa del fracaso escolar. En este apartado están incluidos los niños superdotados o con altas capacidades que, frente a las tareas y temas estándar, pueden encontrarse con un gran desequilibrio por serle de niveles muy bajos, poco estimulante y por ende aburridas y desmotivadoras.
  2. Niño (adolescente) con rechazo escolar. Siempre se ha de valorar la situación en un niño que rechaza ir al colegio por que suele corresponder con algún problema o disfunción ya del niño, ya de compañeros ya con profesores, todo ello o incluso ser por una patología paidopsiquiátrica (como es el caso de la fobia escolar o el trastorno por ansiedad de separación). En este caso no es adecuado la minimización del problema al “…es cosa de niños” El tema del acoso escolar es un tema grave (por sus repercusiones pudiendo llegar al suicidio) de presentación creciente y de frecuente desvalorización por el entorno, que se agrava con la no infrecuente extensión de su ejecución con los medios digitales (teléfono, internet, WhatsApp, Facebook, Instagram, telegram…). En el trastorno por ansiedad de separación el niño presenta una crisis aguda de ansiedad, usualmente muy aparatosas con lloro, manifestaciones neurovegetativas varias con la separación con la persona (más frecuentemente la madre) con la que presenta una vinculación afectiva de dependencia, clínica que se normaliza con su presencia o proximidad. En el caso de la fobia escolar, aunque poco frecuente, es de destacar por su no infrecuente debut como molestias somáticas generales inespecíficas como: abdominalgia, dolores musculares, náuseas, e incluso febrícula que son motivo de consulta a su pediatra, sin una correspondencia clínica ni en las pruebas complementarias. Existe algún autor que lo vincula con el Trastorno por ansiedad de separación sin que exista una evidencia que lo corroboré. 
  3.  Niño (adolescente) con consumo de tóxicos, especialmente el uso y menos el abuso, que más frecuentemente es de cannabinoles y derivados cannabinoles, aunque no exclusivamente. Asi también se ha de considerar otros tóxicos también usados: alcohol, estimulantes (éxtasis y otras “pastis”, cocaína…) y otras. 
  4. Niño enfermoEs evidente que cualquier patología médico-quirúrgica, aguda o crónica, ya de clínica manifiesta o subclínica puede causar unas condiciones inadecuadas o incluso malas para un normal desempeño escolar, siendo por ello un área en la que el papel del Pediatra, especialmente de atención primaria, el fundamental para su detección y tratamiento precoz o la mejor orientación. De esta forma se puede incluir en este apartado cualquier posible patología pediatrica desde las más frecuentes a las menos comunes (como podría ser el ejemplo de la fatiga crónica en Pediatría que, aunque poco frecuente está incrementándose su incidencia asi como las edades de inicio). En este apartado podemos incluir también la obesidad, la llamada epidemia de la sociedad occidental del siglo XXI, por no infrecuente motivo de rechazo por sus compañeros, burla e incluso de acoso escolar.

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